
Valle de la Luna
Una lugar de fantasía y encanto
Sorprendente paisaje desértico plagado de formaciones
arcillosas, e impregnado de historia y geología,
el Parque Provincial Ischigualasto, más conocido
como Valle de la Luna, se extiende a lo largo de
más de 60 mil hectáreas, a unos 300 Kilómetros
de la ciudad de San Juan, arrogándose el papel de
principal atractivo turístico de la provincia cuyana.
En el período Triásico de la Era Mesozoica, esta
región constituía un inmenso lago, rodeado de frondosa
vegetación, que funcionaba como hábitat de
una gran variedad y cantidad de especies. En la
actualidad, todo lo que puede verse es desierto. Un
enorme, magnífico y multiforme desierto. Fue aproximadamente
hace 60 millones de años que las
masas rocosas de las Cordilleras de los Andes
apretaron a la zona de Ischigualasto contra las
Sierras Pampeanas (Valle Fértil), poniéndolas al
descubierto y exponiéndolas a los agentes erosivos.
De este modo, la naturaleza por sí misma ha
tallado las más asombrosas siluetas que la mentehumana ha relacionado con cosas de la vida cotidiana.“El Gusano”, “La Esfinge”, “El Submarino”,
“El Hongo”, son algunas de las más atrayentes
formaciones del Valle de la Luna, destacándose
aún más la casi inexplicable “Cancha de Bochas”,
una superficie sumamente plana sobre la que
yacen esferas perfectamente pulidas en forma circular,
conformadas por el mismo material del
suelo. El Valle Pintado, un entorno de suaves
lomadas con capas de colores ocres, violáceos y
gris ceniciento, donde se han hallado los restos
fósiles más importantes; y el Paisaje Lunar, que
encanta la mirada de todo aquel que se acerca a
este sitio casi mítico; adicionan seducción al ya
fascinante Valle de la Luna.
Bellezas inigualables, sensaciones indescriptibles,
experiencias inolvidables, el atemporal Valle
de la Luna, San Juan, resiste constantes mutaciones
que lo tornan un espacio único siempre válido
de volver a visitar.
Para llegar de modo particular, desde San Juan hay que tomar la R.P Nº 151 y recorrer unos 300 km aproximadamente hasta dar con el parque. Las rutas se encuentran en muy buen estado y cuentan con carteles que dan información sobre distancias. Otra opción más cómoda es contratar el servicio de transfer en una agencia de turismo y dedicarse a disfrutar del paisaje.
Para tener en cuenta:
El parque se recorre con vehículo propio, o bien con el del transfer de la agencia de turismo que nos haya llevado. Contar con abrigo para el frío del atardecer. No es recomendable planear la visita al parque durante el verano, ya que al ser época de lluvias, a veces se hace intransitable el camino. Además, en esta época del año se registran muy altas temperaturas, por el intenso sol.